Ricardo Lop ha vendido espadas por Internet en 81 países
(FERNANDO GARCÍA)
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Licencia de obras, permiso de apertura, proyectos de arquitecto,
decoración, iluminación, aire acondicionado, contratación de
personal... Abrir una tienda, por pequeña que sea, cuesta decenas de
miles de euros y muchas semanas de papeleo y obras. Una tienda virtual
se monta en un mes con una pequeña inversión. Muchas tiendas de las de
siempre se han animado a vender en la Red. Las ventas no llenan la
caja, pero resultan suficientes para pagar los gastos. La mayoría de
las tiendas que participaron la semana pasada en la feria aragonesa de
tiendas virtuales coinciden a la hora de hablar de su experiencia tras
el mostrador virtual: "Estamos aprendiendo".
Para los compradores, las principales ventajas del comercio
electrónico son la comodidad, una mayor oferta y conseguir buenos
precios. El bajo coste de montar la tienda y la posibilidad de
conseguir nuevos clientes son dos de los factores que más animan a los
comerciantes tradicionales a la hora de abrir una sucursal en Internet.
Las cifras del comercio electrónico todavía son poco significativas si
se comparan con las del tradicional.
A falta de datos más recientes, un estudio de la Asociación de
Comercio Electrónico (AECE-FECEMD) muestra que el comercio electrónico
minorista en España alcanzó los 1.837 millones de euros en 2004, el 20%
más que el año anterior. El internauta español compra desde su casa y
no le importa hacerlo en tiendas de otros países (el 31,6% de los
compradores realizaba el 52% de las adquisiciones en tiendas virtuales
extranjeras).
El pequeño comercio abre escaparate en Internet, por su rentabilidad y bajos costes
La cifra de ventas de las tiendas familiares en Internet no son
relevantes, pero muchas apuestan por la Red como un canal donde abrir
un escaparate con una pequeña inversión y sin aumentar plantilla.
Además, para abrirlas no hace falta pedir permisos de licencias de
obras. El mayor inconveniente, según los analistas, es que las ventas
de las pymes españolas, también en Internet, son muy inferiores a las de las grandes superficies.
El comercio electrónico funciona. Las cifras lo demuestran. La
librería virtual Amazon facturó 8.500 millones de dólares en 2005.
Muchos tenderos se animan a lanzarse al mercado digital. Por lo
general, las ventas tardan en llegar, pero la inversión tampoco, en la
mayoría de los casos, supera los mil euros.
Para atender a los clientes en las tiendas digitales, además, no
hace falta contratar personal porque tareas como mirar si ha llegado
algún pedido se suman a las que realizan de forma cotidiana los
trabajadores. Así, la aventura hace que muchos comerciantes modifiquen
sus procesos de trabajo para adaptarse a la Red y, de paso, modernizan
sus estructuras en las tiendas donde obtienen los ingresos.
"Hay que estar. Vender más puede ser un mito, pero la empresa que no
entre en Internet puede llegar a desaparecer en el futuro", dice Carlos
Serrano, profesor de la Universidad de Zaragoza, que recomienda a las
tiendas que no están en Internet que empiecen comprando. "Es más barato
que vender y se ahorra dinero porque se compra más barato. A mi juicio,
es el mejor medio para introducirse en el comercio en red".
Un total de 42 tiendas digitales se reunieron en el parque
tecnológico de Huesca la semana pasada en la feria aragonesa de
comercio electrónico, una experiencia pionera que, tras el éxito de su
primera edición, tendrá continuidad en 2007. Su organizador, el
Gobierno de Aragón, considera la idea de ampliarla para toda España e
invitar a tiendas francesas.
José Félix Muñoz, director del Observatorio Aragonés de Sociedad de
la Información, que ha coordinado la feria, dice: "Los responsables de
tiendas virtuales necesitan más contacto con sus colegas. Así que
pensamos en reunirlos para que se forme una red para intercambiar
experiencias. Se celebran eventos donde se ofrecen herramientas para
montar tiendas electrónicas, pero hasta ahora no había ninguno en
Europa que sirva para que los comerciantes digitales se reúnan". Muñoz
cree que el problema del comercio en la Red para las pequeñas tiendas
es "vencer la barrera de la desconfianza".